La fotografía es una forma de plasmar la realidad, pero también puede condenar momentos, personas y lugares a ser simples recuerdos inmateriales. Esto inquieta especialmente a Júlia, que ve cómo la casa de su abuela, de su familia, se está convirtiendo en una colección de imágenes sin más finalidad que vender la finca. A partir de una dirección cálida y empática, seguimos a Júlia en este momento íntimo de luto e inesperada subversión.